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La Reserva Nacional de Saja se creó en el año 1984,
momento desde el cual ha sido ampliada
por sucesivos decretos. Con una extensión de 180.000 hectáreas,
que se extienden sobre un accidentado territorio, este parque ocupa un
tercio del total de la región cántabra y se sitúa
en la zona occidental de la misma.
El Parque Natural Saja-Besaya, creado en 1988, con una superficie de
24.500 Ha., que abarca parte de las cuencas de los ríos Saja y
Besaya, desde el monte "Rio de los Vados", en el extemo Norte,
hasta los montes "Saja" y "Palombera" y otros, en
el extremo Sur. Se encuentra por lo tanto enclavado dentro de la Reserva
del Saja, y la finalidad de su creación es la de protección
integral de la naturaleza.
Su riqueza natural es enorme y cuenta con numerosas especies vegetales
como los bosques de hayas y robles, abedulares, acebales, tejedos y fresnadas,
los montes de pastizales con manchas arbustivas extensas, helechales,
argomales, avellanedas o endrinales que cubren su superficie selvática.
Estas tierras están surcadas de vaguadas, vellejas, quebradas,
cortaduras, hondonadas, cuetos, oteros, colinas, collados, simas y torcas;
y se
encuentran bañadas por infinidad de ríos, arroyos y torrentes,
así como regadas por las lluvias y humedecidas por las nieblas
que descienden desde la altura al llano. El sol se filtra entre la espesa
capa de vegetación y produce unos efectos luminosos de gran belleza,
creando unos matices de gran colorido.
Entre las especies animales que han encontrado un lugar ideal en este
paraíso natural destacan los urogallos, corzos, jabalíes,
venados, algunos rebecos y lobos. Del mismo modo, jinetas, martas, garduñas,
comadrejas, tejones, gatos monteses, nutrias, búhos, lechuzas y
cárabos, viven en el parque si que nadie altere su tranquilidad.
La reserva nacional de Saja se sitúa en la vertiente norte de
la cordillera Cantábrica, limitada al suroeste por el macizo de
los Picos de Europa, con altitudes que oscilan entre
los 2000 y los 2500 metros de altitud. Las sierras Albas, Peña
Labra, e Hijar forman por el este la frontera con Palencia; y las sierras
Isar y Peña Sagra bordean el parque por el noroeste. Desde la sierra
de Isar surge una nueva cadena montañosa en dirección norte-sur
que separa las aguas del Saja y el Nansa, ríos que junto al Deva
y el Besaya riegan la reserva.
El valle del Besaya ha sido siempre la principal vía de comunicación
entre las tierras litorales y la meseta castellana. Los restos de calzadas
romanas hallados en este valle corresponden a la vía más
importante que el imperio construyo en Cantabria.
En los diferentes recorridos y excursiones que se pueden realizar por
este hermoso parque natural, el visitante se puede encontrar en mitad
del camino con alguno de los
animales que lo pueblan. Además la reserva ofrece lugares de especial
interés como el santuario de la misma en Sejos. También
se puede admirar el nacimiento del río Saja, los parajes de Cureñas,
las piedras oscilantes de la Bohariza, las moles de los cantos de la Borrica
y el Campanario. De gran vistosidad es la subida por la canal del Diablo,
llegando a las Brañas del Infierno, donde uno se puede perder en
la naturaleza y sentirse transportado a otro mundo. Únicamente
el rumor de las aguas despeñadas, el silbido del viento entre las
ramas o el incesante canto de los pájaros rompen el imponente silencio
y la tranquilidad que se respira entre los bosques, llanuras y montañas
de este parque natural.
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